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RIESGO · VIX · VOLATILIDAD

Leer el miedo antes de que llegue

El VIX es famoso — lo llaman el "índice del miedo" porque mide cuánta volatilidad espera el mercado de acciones de EEUU (el S&P 500) en los próximos 30 días. Lo que menos gente conoce es su primo menos famoso: el MOVE, que hace lo mismo pero para el mercado de bonos del Tesoro de EEUU. Y resulta que leerlos juntos te dice mucho más que cualquiera de los dos por separado.

¿Por qué dos índices y no uno?

El VIX te dice qué tan nervioso está el mercado de acciones. El MOVE te dice qué tan nervioso está el mercado de bonos — que es, en muchos sentidos, el mercado más grande e importante del mundo, porque ahí se fija el "precio del dinero". Cuando ambos suben juntos, es la señal más fuerte de que algo grande está pasando (una crisis, un shock de tasas, un evento geopolítico). Cuando solo uno sube y el otro se queda tranquilo, normalmente es ruido específico de un sector o un evento puntual, no un cambio de régimen.

La combinación que de verdad importa

El escenario más peligroso históricamente no es "VIX alto" por sí solo — es VIX bajo + MOVE subiendo. ¿Por qué? Porque significa que el mercado de bonos ya está oliendo un problema (probablemente relacionado con tasas de interés o inflación) mientras el mercado de acciones todavía no se ha dado cuenta. Esa desconexión casi siempre se resuelve de la misma forma: el VIX se pone al día, y normalmente no es para bien.

Cómo usarlo sin ser experto

No necesitas modelos complicados. Basta con tener una rutina simple: revisa ambos índices un par de veces por semana y fíjate en la dirección, no solo en el nivel. Si los dos están subiendo de forma sostenida durante varios días, es momento de bajar el riesgo en tu portafolio o al menos revisar tus coberturas. Si ambos están en mínimos y bajando, normalmente es un buen momento para que el apetito por riesgo (y monedas como el peso) se sienta cómodo.

En la portada de Risk On, el índice "Risk On / Risk Off" toma en cuenta justo esta combinación — es nuestra forma de traducir el lenguaje de Wall Street a un solo número que cualquiera puede leer en cinco segundos.