Recap semanal · 11 de septiembre de 2026

El crudo a 100 tumba al peso: de 16.89 a 16.97 y giro a pro-dólar

El cierre de la semana: qué hizo el peso, qué posturas maduraron y cuáles fallaron. Se publica los viernes.

El arco de la semana

Arrancamos con el peso firme en 16.89 y un score constructivo (56): dos inflaciones en el radar y un dólar tranquilo. El tono aguantó tres días —52, 57— con el peso resistiendo pese al 10Y trepando a 4.81%. Pero el miércoles el guion cambió: el crudo saltó de 93 a 100 dólares, el BCE respondió con 25 pb y el peso cedió a 16.98. El score se hundió a 44 (defensivo) y la casa giró de pro-peso a pro-dólar. El viernes, con el CPI de EE.UU. abriendo la cuenta al FOMC y el 10Y en 4.95%, cerramos en 16.972: +0.51% en la semana. El barril mandó.

El marcador, sin maquillaje

Se resolvieron cinco posturas recientes y el saldo fue mixto. El 09-04 pro-peso falló (+0.16% a cinco días) y el 09-02 neutral también falló (-0.58%). Del lado bueno: 08-31 pro-peso acertó (-0.69%), más dos neutrales que pegaron (09-03 y 09-01). Con eso, el acumulado histórico queda en 28/41 aciertos. Las posturas de esta semana —el giro a pro-dólar incluido— siguen en curso y maduran la semana que viene.

El momento de la semana

El miércoles 10 fue el pivote. No fue un dato mexicano el que movió la aguja, sino el crudo a tres dígitos arrastrando al BCE y reordenando toda la foto de tasas. Ahí el peso perdió siete centavos de golpe y el score defensivo nos avisó que el viento cambió. Leer ese giro a tiempo fue lo que valió la semana.

La próxima semana

Semana de bancos centrales en serie. El miércoles 16 decide la Fed (FOMC): es el evento que ordena todo el tablero, y con el 10Y en 4.95% el mercado ya trae los nervios afuera. El jueves 17 hablan el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón. Un tono duro de la Fed le mete más presión al peso; cualquier señal de pausa le daría oxígeno. El yen y la libra completan un jueves cargado que puede mover el dólar de forma global.

Buen fin de semana: descansa, que el miércoles la Fed no va a dejar dormir a nadie.